La demanda sostiene al mercado y los valores insinúan recuperación
- Yonnatan Santos Preste
- 5 jun
- 3 Min. de lectura

La zafra lanera 2024 - 2025 entra en su tramo final con algunos remates por delante y un balance general que, para Santiago Onandi, responsable del Departamento de Lanas de Zambrano & Cía., puede definirse como estable y positivo dentro del complejo contexto internacional. La campaña transcurrió con fluidez, acompañada por una demanda sostenida en prácticamente todas las categorías de lana y con valores que se mantuvieron en línea con los del ciclo anterior.
El indicador de mercado cerró esta semana en US$ 7,75 por kilo base limpia, con una oferta de entre 22.000 y 25.000 fardos. La tendencia de las últimas semanas ha sido de una oferta decreciente, un fenómeno natural hacia el cierre de la zafra, pero también consecuencia de una demanda firme, sobre todo en el último tramo del ciclo.
Onandi destacó que ya desde el final de la zafra pasada se había observado una reactivación en la colocación de lanas medias, particularmente en las de 27 y 28 micras, que por un tiempo habían estado fuera de mercado. Ese dinamismo se sostuvo en la presente campaña. Aunque los precios continuaron siendo relativamente bajos, muchos productores tomaron la decisión de vender —en algunos casos acumulando entre dos y cinco zafras— motivados por necesidades económicas y logísticas.
Esa corriente vendedora, sumada a la continuidad de la demanda, ha llevado a una leve tonificación de los valores, respaldada también por señales de recuperación en el mercado internacional. Luego de una prolongada crisis iniciada tras la pandemia y agravada por las tensiones comerciales globales, el sector comienza a mostrar signos de reactivación.
Uno de los aspectos que más valora Onandi de esta zafra es la estabilidad. Con un promedio cercano a los USD 7,50 por kilo base limpia, sin grandes altibajos, el comportamiento del mercado aporta previsibilidad. Esa estabilidad es clave no solo para los productores, sino también para los consignatarios y exportadores, ya que permite tomar decisiones comerciales con mayor confianza.
En cuanto a los distintos tipos de lana, el técnico divide el escenario en tres segmentos claros. En primer lugar, las lanas finas (20 micras o menos), que siguen siendo demandadas, pero cuyos precios han quedado por debajo de los niveles históricos. Onandi advierte que es necesario que estas lanas recuperen los valores de 2018-2019 para que el productor se sienta incentivado a mantener o aumentar su majada. El segundo grupo, las lanas de 22 a 24 micras, ha enfrentado mayores dificultades para su colocación debido a los bajos precios. A pesar de que la demanda está presente, los valores han quedado rezagados, aunque podrían comenzar a recuperarse por efecto del bajo stock tanto local como global.
Por último, el grupo que ha tenido mejor desempeño en esta zafra ha sido el de las lanas más gruesas, de 26 micras en adelante. Estas lanas han sido activamente demandadas y han mejorado sensiblemente sus cotizaciones. Onandi recordó que hace apenas seis meses se pagaban 70 u 80 centavos por kilo base sucia, mientras que hoy hay negocios cerrados a US$ 1,30 e incluso 1,40. Este incremento, según explicó, también premia a aquellos lotes que cuentan con certificaciones como grifa verde u otras exigencias del mercado internacional.
Respecto a lo que viene, el panorama es de cautela, pero sin señales de alarma. El especialista estima que el receso se desarrollará con tranquilidad, dado que la mayoría de los productores que necesitaban vender ya lo han hecho. De hecho, ya comenzaron a colocarse algunos lotes de la zafra 2025, correspondientes a esquilas tempranas. Si bien las lluvias de las últimas semanas provocaron ciertos retrasos, en varios puntos del país ya hay lanas prontas esperando mejores condiciones para salir al mercado.
El fuerte de las preparto —programado entre mediados de junio y fines de julio— marcará un nuevo punto de movimiento en el sector. Para entonces, el foco estará puesto en la evolución de los precios internacionales y en la continuidad de una demanda que, hasta el momento, se ha mostrado firme.
“El mercado está, la demanda está. Lo que falta ahora es que los valores terminen de acompañar”, señaló Onandi. Con Australia —principal proveedor mundial de lana— recortando stock y oferta, y con señales similares en Uruguay y la región, el escenario de cara a la próxima zafra podría encontrar un punto de mayor firmeza, siempre condicionado, claro, por el desarrollo de los mercados internacionales y los factores geopolíticos que aún generan cierta incertidumbre.






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